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jueves, 27 de noviembre de 2014

UN PERRO SE CONVIERTE EN EL AMIGO INSEPARABLE DE UNOS DEPORTISTAS TRAS SEGUIRLOS MÁS DE 600 KM

Captura de pantalla 2014-11-27 a la(s) 21.45.03Un equipo de deportistas suecos estaba en la selva del Amazonas participante en el Campeonato Mundial de Carreras de Aventura en Ecuador cuando de repente un perro se cruzó en su camino. Desde ese momento el animal no se separó del grupo y recurrió a su lado los 690 kilómetros que duraba la travesía. Cuando los atletas estaban descansando después de una de las etapas de la competición, Arthur, que es como le pusieron al perro, se acercó a los deportistas. Uno de ellos, Mikael Lindnord, al ver el animal delgado y desnutrido decidió darle una de las albóndigas de su plato. Al reanudarse la carrera el perro empezó a caminar a su lado y se acabó convirtiendo en un integrante más del equipo. Aunque en varias ocasiones intentaron disuadir Arthur para que no les siguiera -había zonas peligrosas-, el animal no les hizo caso y hasta se tiró al agua cuando los deportistas se subieron a un kayak para completar una de las etapas. Después de la aventura el Mikael decidió adoptar Arthur y se lo llevó a su casa, Suecia. “Había venido a Ecuador para ganar un campeonato del mundo, pero en cambio he ganado un amigo para toda la vida”, afirmó el deportista en unas declaraciones recogidas por el diario británico Daily Mail .

domingo, 16 de noviembre de 2014

EL PERRO QUIERE MI COMIDA, SIETE TRUCOS PARA CONTROLARLE

Perro-pidiendo-628x356Perros que rebuscan restos de alimentos en el cubo de basura, que tratan de apoderarse de la comida de los niños o que examinan la calle durante los paseos con el objeto de localizar raciones olvidadas, con el consiguiente peligro. En este artículose explica qué hacer cuando el perro quiere nuestra comida: alejarle de la cocina y de la mesa infantil, decirle “no” y ofrecerle premios de comida casera para perros cuando se porta bien, fijar una rutina canina de alimentación y extremar la precaución en el parque.

PERROS QUE ROBAN ALIMENTOS, UN HÁBITO PELIGROSO

La siguiente situación no extrañará a quien haya convivido con un perro tragón: el can espera el momento adecuado para robar comida del cubo de la basura o aguarda atento bajo la encimera de la cocina a la espera de que algún resto de alimento caiga en su poder.
En otras ocasiones, los perros que roban comida rondan la mesa de los niños: saben que sus amigos más pequeños de la casa no suelen tardar en ofrecerles alguna ración comestible.
Esta conducta del perro, sin embargo, no es saludable. Un can que ingiere mayor cantidad de alimento del que necesita corre el riesgo de padecer un problema de obesidad e indigestiones. Además, algunos alimentos humanos son peligrosos para el perro -como un exceso de grasa o el chocolate-, por lo que las raciones que hurta el peludo amigo pueden resultar poco saludables o tóxicas para él.
Entonces, ¿cómo lograr que un perro que roba comida deje de hacerlo? Comprender el origen de los hurtos alimentarios del peludo compañero y algunos consejos son claves para conseguir que el can pierda el interés por la comida que no es suya.

1. EL PERRO QUE ROBA COMIDA, MEJOR LEJOS DE LA COCINA

“El perro, por su naturaleza, intenta coger la comida que queda a su alcance“, explica Rosana Álvarez Bueno, veterinaria coautora de ‘Manual de etología canina’ (2007) y responsable del portal Etología veterinaria. “Por ello, hay que enseñarle desde cachorro a respetar ciertos sitios donde no debe acceder”, explica la experta en comportamiento del perro.
Un perro que quiere comer los alimentos de la familia rastreará la basura y tratará de lamer los platos
Entre los sitios “prohibidos” para el can se incluyen la cocina durante la preparación de los alimentos y los alrededores de la mesa donde come la familia. El perro que tiene acceso a lugares con alimentos no destinados para él puede sentir el impulso de lamer los platos sucios, recoger restos de comida del suelo y atrapar sobras de alimentos olvidadas.
Este tipo de descuidos, además, propician que nuestro can desarrolle las conductas típicas de un perro ladrón de alimentos.

2. EL PERRO TRAGÓN NO DEBE RONDAR LA MESA DE COMIDA

Los amantes de los perros lo saben: un can es capaz de hacer un sinfín de monerías para lograr lo que quiere. Un animal simpático, obsesionado con los alimentos, no encontrará por tanto impedimentos para lograr un bocado cerca de una mesa con niños a la hora de la comida.
El perro no encontrará difícil obtener alimentos en una mesa repleta de niños
Perros y niños suelen ser grandes amigos, por lo que ofrecer alimento a escondidas al can puede convertirse en un juego para los pequeños. En otras ocasiones, el can avispado aprovechará un despiste infantil para apoderarse de los alimentos del plato cuando el niño está distraído.
Una buena opción para evitar que las viandas de la familia (o susrestos) acaben en poder del perro es alejarle de la mesa a la hora de la comida. “Mientras nosotros comemos, podemos colocar la cama del perro alejada de la zona y colocarle allí el cuenco, con su propio alimento”, señala Álvarez.
Esta distancia rebajará el nivel de ansiedad de nuestro amigo de cuatro patas y evitará que se convierta en un perro que roba comida.

3. PERROS QUE ROBAN COMIDA: DECIR “NO”

El perro ladrón de comida debe entender que su cuenco es el único lugar donde encontrará su alimento. Esto explica la importancia que tiene no entregarle raciones comestibles fuera de este recipiente, lo que incluye no ofrecerle alimentos cuando estemos sentados a la mesa.
Pronunciar la palabra “no” de forma clara y contundente, nunca agresiva, es eficaz para disuadir al perro de que se apodere de alimentos que no están en su cuenco y, por lo tanto, no destinados a él.
Otra clave es extremar la vigilancia cuando el peludo amigo no sea consciente de que se le observa, con el fin de corregir esta mala conducta. De este modo, hay que articular un “no” cada vez que el perro trate de apoderarse de un alimento que no esté en su recipiente.

4. PREMIOS PARA EL PERRO CUANDO NO ROBA ALIMENTOS

Un “no” sirve de poco sino se acompaña de un refuerzo positivo para el can: detrás de un “no” siempre debe haber un “muy bien”.
El can no entenderá por qué se le prohíbe hacer algo si después no le indicamos qué es lo que está bien que haga. Por ello, una vez que el animal aban......PARA SEGUI LEYENDO PINCHA AQUI

miércoles, 12 de noviembre de 2014

RAZAS DE PERROS EN PELIGRO DE EXTINCIÓN


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Pensar en animales en peligro de extinción lleva de manera, casi inevitable, al mundo salvaje. Sin embargo, no sólo allí se hallan especies al borde de su desaparición, sino que también los encontramos en el ámbito doméstico. Es el caso de algunas razas de perro que, por diferentes motivos, apenas cuentan con un censo lo suficientemente nutrido para garantizar su subsistencia.

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lunes, 3 de noviembre de 2014

NINA PHAM RECUPERA A SU PERRO TRAS SUPERAR EL ÉBOLA

Nina Pham, la primera enfermera de Estados Unidos que superó el ébola, se ha reunido este sábado con su mascota, el perro ‘Bentley‘, que ha terminado la cuarentena en la que se encontraba desde que su dueña enfermó y cuyas pruebas han confirmado que el animal no ha sido contagiado por el virus.
“Estaba asustada porque no sabía lo que iba a pasar con mi mejor amigo”, ha declarado la enfermera, quien reconoció haber atravesado un mes “muy difícil”, en declaraciones recogidas por la cadena NBC.
El perro fue trasladado desde el apartamento de Pham hasta un alojamiento temporal en una base naval, en la que se ha tratado de reproducir el ambiente de una casa normal.
Las tres muestras que tomamos (a ‘Bentley’) dieron negativo y estamos planeando el gran encuentro para el sábado”, ha escrito en su perfil oficial en la red social Twitter la portavoz de la ciudad, Sana Syed.
La mascota pasó 21 días en cuarentena para verificar si había signos de infección después de que su dueña fuese diagnosticada con la enfermedad.
Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) han apuntado que hay pruebas, si bien escasas, de que los perros pueden ser infectados por el virus, aunque añaden que no hay pruebas que sugieran que puedan desarrollar la enfermedad. No hay casos conocidos de perros o gatos contrayendo o contagiando el ébola.
La mascota ha sido el centro de atención tras la decisión que se tomó en España de sacrificar a ‘Excálibur’, el perro de Teresa Romero, la enfermera contagiada con ébola, en un hecho que levantó una fuerte polémica en el ámbito internacional.

LOS AMORES PERROS DEL GOBIERNO

Textos: ABC / Fotografia: ÓSCAR DEL POZO
Ana Mato tiene perro. Un cocker cuyo nombre no me atrevo a preguntar porque estoy segura de que mi interés sería interpretado por el ministerio de Sanidad como una maldad. Nada más lejos de mi intención. Lo mío viene de antes de que Teresa Romero se contagiara del ébola, del día que la sección GentEstilo me propuso escribir algo agradable de leer sobre el Gobierno para las páginas light de ABC y a mí, que estoy empezando a leer el periódico de atrás hacia adelante para que me resulte más soportable, se me ocurrió la idea de contar cómo son las mascotas de los ministros por aquello de encontrar algo que les humanice, una tarea que no ha sido difícil: una vez que te acercas a un miembro del Gobierno con cara de que le vas a interrogar, este se siente tan aliviado de que le preguntes por su perro en lugar de por Acebes o Rato que se presta encantado de mantener una conversación sobre el tema.
De esa forma descubrí que Cristóbal Montoro tiene un gran cariño a sus mastines, que no usa, como cualquier pervertido podría suponer, paraperseguir a los defraudadores de Hacienda, sino para pasear los fines de semana por los alrededores de su casa en la sierra madrileña. El ministro tiene a gala, y así lo cuenta, que sus canes proceden de refugios de animales abandonados. Jorge Fernández se decanta por el tamaño pequeño. Su perrita, Lola, nada tiene que ver con esos pastores alemanes de la UDEF a sus órdenes que buscan fajos de billetes entre las pertenencias de Oleguer Pujol y el titular de Interior se limita a pasear con su mascota los fines de semana por las calles del centro de Madrid acompañado, qué remedio, de sus escoltas.
En la residencia del Palacio de La Moncloa también hay perro. Mariano Rajoy se lo regaló a sus hijos cuando la familia se instaló allí. Cuentan que es grande, rubio y de caza, pero el único que podría especificar la raza sería alguien a quien no voy a abordar para eso cuando sale corriendo por el pasillo del Congreso. El perro grande, rubio y de caza deambula por los jardines sin molestar a nadie, lo contrario de los dos cockers de la familia Aznar, que mordían a quienes les daba la gana sin reparar en el cargo, como se quejaba el vicepresidente Álvarez Cascos.
Aquellos cockers murieron y José María Aznar tiene ahora dos pastores alemanes que le acompañan en sus caminatas diarias de veinte kilómetros por los alrededores de su casa de Pozuelo. En verano se los lleva a Marbella y los pasea por allí. En Nerja hace lo propio Alberto Ruiz Gallardón, ya ministro dimitido, con su perra beagle y su perro labrador negro, a los que tiene adoración hasta el punto de llevar su imagen como fondo de su iPhone y mostrársela a cualquiera cuando se le presenta la ocasión. Esperanza Aguirre, por su parte, enseña en cuanto puede las fotos de sus nietos, pero también tiene una devoción especial por su perra Pecas, una Jack Rusell terrier tan inquieta como ella, a la que se llevaba a sus mítines en la última de sus campañas electorales.
Situación especial es la de ministros que, como mucha otra gente, aman tanto a los perros que no quieren mantener a ninguno de carne y hueso en su casa. Como Fátima Bañez, la titular de Empleo, que confiesa que sus dos hijos pequeños tienen que contentarse con ser dueños de numerosos perros de peluche. La culpa es de Willy, un pastor alemán con el que se crió y a quien llevó a sacrificar al veterinario cuando le llegó la hora, la única de su familia que se atrevió a hacerlo. Ni ha olvidado el momento, ni a Willy.